A Rafael Lechowski, en la presentación de “QUARCISSUS” en Madrid (28/11/2016)

29 Nov A Rafael Lechowski, en la presentación de “QUARCISSUS” en Madrid (28/11/2016)

Texto compartido en la presentación de la obra “Quarcissus” de Rafael Lechowski el lunes 28 de noviembre de 2016 en La Hemeroteca (Avda. Filipinas, 14 – Madrid).

 

La primera vez que oí hablar de Quarcissus fue el 20 de octubre de 2012, en el concierto que Rafael Lechowski ofreció en la Sala Arena, en Madrid. Allí el autor compartió en primicia con los presentes una selección de algunos de los versos que componen la obra que hoy se presenta. 

 

Personalmente, era la primera vez que veía en directo a Rafael. A raíz de seguirnos mutuamente en Twitter, pude conocer su obra previa y el reconocimiento público que ha tenido como artista desde sus inicios.

 

El mundo del rap me era entonces ajeno y gracias a Rafael pude abrir de par en par esa ventana y descubrir la calidad de las letras, la cantidad de imágenes, de metáforas, de aliteraciones, de rimas y hallazgos que dejan en el aire algunos MC. Descubrí —nunca es tarde— que allí había poesía y yo soy poeta. Así que me quedé.

 

De aquel concierto de finales de 2012 me llamó la atención la calidad de la puesta en escena, la brillantez de los músicos, la prodigiosa memoria del artista, su capacidad para la improvisación, la atmósfera allí creada, la comunión entre Rafael y la banda, entre Rafael y su público. Eso también. Me llamó poderosamente la atención su público. Ustedes. 

 

Un público atento, respetuoso, predispuesto a la escucha. Personas, en su mayoría, emotivas y emocionantes. Personas sensibles, comprensivas, abiertas, preparadas para saber reconocer y valorar la evolución de un artista.

 

Desde que se publicó “Donde duele, inspira” (2007-2011) han pasado ya algunos años. Años de silencio, de un silencio público, de un silencio necesario para la creación, para la formación. Un silencio solamente roto por los pocos conciertos y recitales ofrecidos, tanto en España como en Latinoamérica, hasta la publicación en 2014 del libro de poemas y aforismos “Larga brevedad”. Un silencio cada vez menos silente desde entonces, con algunas colaboraciones puntuales y certeras en discos de amigos, como Sharif o Iván Abando.

 

Durante estos últimos años el autor también se ha volcado en su vocación de amante de la literatura, de lector voraz, crítico y disciplinado, lo que ha derivado en una nueva faceta, la de editor, poniendo en marcha la editorial Arscesis y ayudando a alumbrar obras ajenas, como el primer poemario de Sharif “Lo vívido vivido”, o el libro “Apholíndromos” de la excelente artista multidisciplinar mexicana Merlina Acevedo, o el tercer poemario de este que ahora les habla, titulado “Poesía elemental”

 

Llegados a este punto, nos encontramos, por tanto, con un Lechowski MC. Ese fue su origen, la semilla de todo lo que ha venido después. 

 

Por otro lado, también tenemos al Lechowski escritor de aforismos, como ha venido demostrando en Twitter y como certificó en su ya mencionada obra “Larga brevedad”.

 

Y descubrimos también al Lechowski editor, valiente y minucioso capitán al frente de su nave Arscesis. 

 

Mas de entre todos estos Lechowski diferentes, pero complementarios entre sí, yo vengo a reivindicar a Rafael, al poeta, pues esta es —y no otra— su faceta crucial, su más íntima esencia. Si el rap es su raíz, la poesía es su savia.

 

Ya van ustedes a poder comprobar que con “Quarcissus: el arte de desamar” aúna de manera impecable todas esas disciplinas, pero, en mi opinión, hay algo más. Con Rafael siempre queda la sensación de que hay algo más.

 

Tras haber tenido en mis manos, en mis ojos, en mis oídos este primer acto de “Quarcissus” titulado “La Traición”, tras haberlo escuchado y leído más de diez veces, opino definitivamente que Rafael trasciende las etiquetas. MC, autor de aforismos, editor, poeta, sí. Sí, claro. Todo eso, por supuesto. Pero sigo creyendo que hay algo más.

 

Algo, un término, un adjetivo que se nos escapa; un concepto que, aunque pudiéramos nombrarlo, quedaría obsoleto al instante, pues Lechowski ya estaría trabajando en otra dirección.

 

Me gusta pensar que, en realidad, Rafael Lechowski es un buscador de la belleza. De una obra bella y honesta. Su fin último es, precisamente, ese: alcanzar la belleza, como artista que es. Y él lo hace desde la desnudez, desde la dignidad, desde la evolución personal, desde la generosidad, desde lo más profundo de su dolor, como en este primer acto, como en esta Traición a punto de ser descubierta.

 

La Traición, a partir de ahora lo podrán ustedes comprobar, está llena de sorpresas que atañen al concepto, a la idea, a la estructura, a la distribución comercial, a la música, a la interpretación sorpresiva y brillante, pero ante todo al instrumento que sustenta toda la obra: a la palabra, tan amada por el autor.

 

La Traición está llena de versos poderosos, marca de la casa, que no voy a desvelar aquí, pero que cada cual verá brillar en cada una de las audiciones y lecturas que de la obra haga, porque esta obra debe ser escuchada y leída con calma, en diferentes momentos y entornos, para captar toda su carga emocional y artística.

 

No me extiendo más, que es de mala educación hacer esperar a los invitados a una celebración, y en este caso son ustedes los invitados y esta la celebración, el nacimiento de esta obra.

 

Celebremos, por tanto, por una vez y sin que sirva de precedente, la traición. Una única traición. La traición a este Quarciso que, ahora sí, por fin, podemos ya escuchar sin más demora.

 

 

Madrid, 28 de noviembre de 2016
Juan Luis Mora (poeta y cantautor)

 

 

ACTUALIZACIÓN.

 

Comparto por aquí el video con el Acto I, subido al canal del propio autor.