A mi hermano Rafa Mora

07 Dic A mi hermano Rafa Mora

A mi hermano Rafa Mora, poeta y cantautor con más de veinte años de recorrido en los escenarios, le debo haberme puesto desde hace mucho tiempo en contacto directo con la poesía y con la canción de autor contemporáneas, cuando autores como Ismael Serrano, Pedro Guerra, Javier Álvarez, Tontxu Ipiña, Antonio de Pinto, Luis Felipe Barrio y Matías Ávalos, entre otros muchos, comenzaban a dar sus primeros conciertos en salas de Madrid, como el Café Libertad, El Rincón del Arte Nuevo, La Redacción… allá en la década de los noventa.

 

Mi hermano Rafa aparecía por casa con grabaciones en casette de directos en esas salas, o con maquetas caseras, o con los primeros discos de la nueva hornada de cantautores, o los últimos discos de Silvio, Aute, Serrat, Sabina… o los poemarios de Benedetti, Luis García Montero, Ángel González, Gloria Fuertes,… y tantos otros.

 

Yo ya escribía poesía y canciones en esa época. No salía mucho de casa aquellos años. Así las cosas, mi hermano Rafa me abría esa ventana por la que empezó a entrar todo ese lenguaje, toda esa corriente artística fresca y nueva para mí y a la que tanto le debo. No sé si habría accedido a ese conocimiento si no llega a ser gracias a él.

 

Pasaba el tiempo. Mi hermano iba sacando sus discos, en solitario y con su Moncho (Moncho Otero, artistas inseparables), urdiendo poemarios (muchos de ellos, aún inéditos) y ofreciendo recitales y conciertos. En algunos de esos recitales me invitaban, con toda generosidad, a cantar algún tema de mi cosecha.

 

Años más tarde, recuerdo unas navidades en las que mi familia decidió hacerme un regalo común: mi actual guitarra Alhambra, encerrada en su funda y dentro de la cual también se incluía un extraño cartel. En dicho cartel ponía: “Vale por un concierto en la Asociación Cultural Nuevas Tendencias“. Mi primer concierto ya tenía fecha y lugar. Y en ese concierto, estrenaría aquella guitarra.

 

Ni que decir tiene que todo aquello había sido gestado en la sombra por mi hermano Rafa, que embaucó al resto, familia y responsables de aquella asociación (hoy desaparecida) incluidos.

 

Por eso, y por tantas otras cosas, en mi interior tenía todo el sentido del mundo que mi hermano estuviera presente en mi primer disco, este Álbum A (Habitar la sombra) de mi proyecto musical OÍR ESE RÍO.

 

Y lo hace en la primera canción que interpretamos juntos en aquel primer concierto: “Heridas“.

 

Y aquí está el resultado final, magia en las manos sabias de Antonio de Pinto, productor, que la llevó a un terreno maravilloso, así como al conocimiento y sensibilidad de cada uno de los músicos: Manu Clavijo (violines y viola), Alejandro Martínez (piano), Iván Mellén (percusiones) y el propio Antonio de Pinto (guitarras, bajo y programaciones adicionales).

 

 

Te doy las gracias, hermano, por todo.

 

Seguiremos sanando las heridas que nazcan. Con poesía y con música.

 

Así ha de ser siempre.

 

PD – Gracias Dani, Daniel López, del Café Libertad, por esta maravillosa fotografía en la que aparecemos ambos dos. ¡Qué regalazo nos hiciste, Dani!